Cantidad de riego de nuestras huertas -
Hola a todos.
Txema, creo que has hecho un buen planteamiento del problema, lo que simplifica la búsqueda de la solución.
Cada situación es diferente y, en principio, no pueden darse recetas mágicas y generales que nos solucionen todos los problemas.
Lo fundamental es que el volumen de tierra o sustrato que exploran las raíces esté con el mayor contenido de humedad compatible con el mayor contenido posible de aire en los poros del suelo, con lo que por una parte las raíces van a poder respirar con facilidad y por otra van a absorber el agua que necesita la planta con el mínimo consumo de energía. El contenido de agua en el suelo en estas condiciones es el que corresponde (aproximadamente) a la capacidad de campo. A esta situación de la tierra los agricultores le denominamos tempero, situación en la que se realizan con menos dificultad las distintas labores que requiere un suelo. Según esto el ideal sería aportar en cada instante el agua que pierde el suelo, pero se comprende la imposibilidad de actuar de esta forma. El riego por goteo tiende a acercarse a ello.
Por otra parte, cuando estamos regando por goteo, al igual que ocurre con otros sistemas de riego, tenemos zonas del suelo que están saturadas de agua, que van a ir evolucionando cuando se desplace el agua hacia abajo por la acción de la gravedad fundamentalmente, y en otras direcciones por capilaridad. Por tanto cuanto menor sea la frecuencia del riego menos tiempo vamos a tener el terreno saturado y la consecuencia lógica es que las raíces de las plantas van a tener más aire disponible para su respiración. Claro que todo esto supone que las plantas dispongan de un volumen de suelo suficiente. Si este volumen se reduce, lógicamente, habrá que aumentar la frecuencia de riego, disminuyendo la dosis del mismo, con objeto de que la planta disponga del agua y del aire que necesita.
Pienso que no se puede decir sin más que hay que dar tantos riegos al día de tantos minutos cada uno con goteros de tantos litros por hora sin tener en cuenta las condiciones generales del sustrato y de la planta, así como sus necesidades, en cada momento.
Saludos. Javier
|