El azoxistrobin fue incluído en el Anexo I de la Directiva 91/414/CEE por la Directiva 2001/21/CE de 5/03/01.
En toda esta serie de mensajes hay tres puntos que quisiera comentar:
(1) Una frase de Kira:
...no le puedes decir al agricultor que no use químicos ni al jardinero tampoco ...aunque si se les puede concienciar para que "no hagan el burro" o informarles de otros productos alternativos y mejores para el medio ambiente.
La suscribo totalmente, así como el fondo del resto de sus comentarios que queda resumido en esta frase. Especialmente en lo que se refiere a la
información. Aunque en el fondo todos sabemos que todos los productos pueden resultar nocivos, los desaguisados se suelen realizar por falta de información. Las multinacionales propietarias de las patentes son las primeras en "estar en falta" al no invertir suficientemente en información y formación.
(2) Los resultados (hasta ahora) de la encuesta.
Aunque un total de 8 votos no puede dar unos resultados fiables, si tomamos como válida la opinión de 65% de votos que piensan que
siempre existen soluciones naturales queda demostrado el punto sobre la información mencionado en el párrafo anterior. Que ni puñetera idea.
Porque no siempre existe una solución natural. La misma Susi, promotora de la encuesta, acaba de recomendar el azoxistrobin. Susi, aunque las preguntas de la encuesta me parecieron tendenciosas, me parece muy bien la serie de comentarios que ha habido. Se está hablando del tema y algo quedará. De perlas.
(3) Una guía para el futuro (?)
Existir, existe una vaga concienciación. Entonces ¿a qué debo atenerme en mis actuaciones? Yo pienso lo siguiente:
(a) Por principio, ajustar la magnitud de la respuesta a la magnitud del ataque. Lo digo de otra manera: gastar fitosanitarios pero con tacañería.
(b) Ir progresando en lo posible en el conocimiento de los patógenos y de los productos. Dicho de otra manera: gastar más en libros y menos en productos. Un par de ejemplos:
En Internet hay muchos trabajos sobre el tema, también en castellano. Hace algún tiempo detecté una página creada en 1998 que reproduje aquí:
fuchsiarama.com/pensarlo.htm. Vale la pena echarle un vistazo.
También existe una obra en España, la "biblia de los fitosanitarios". El Vademécum de Carlos de Liñán. Se puede comprar el ejemplar de 2003 por 33 euros en
agrotecnicas@agrotecnica.com. Esta obra está más orientada a agricultura que a jardinería. Se trata de una descripción de prácticamente todos los fitosanitarios presentes en el mercado español.
(c) Procurar ir descubriendo productos o sistemas alternativos de menor impacto medioambiental. No todo son panaceas pero podemos encontrarnos con algo válido. Kira está construyendo una buena página llena de sugerencias. Un ejemplo insignificante: Hace una semana descubrí miles de pulgones en unas Bergenias. Les dí un manguerazo, han desaparecido y no he tenido que sacar la artillería. Algo habré aprendido porque hace años les hubiera tirado una bomba atómica.
(d) Los próximos años serán de transición entre la época antigua de los fitosanitarios y la plena entrada en vigor de la normativa europea. Por ejemplo, la piretrina ya está prohibida (no los piretroides de síntesis) y sin embargo sigue encontrándose en el mercado. Si nos preocupamos de ir controlando qué productos están ya prohibidos y cuáles han pasado la aprobación, en algo nos anticiparemos. Si consigo aclararme (la información está bastante dispersa) tengo la intención de publicar y mantener en Internet una lista actualizada correspondiente al Anexo I de la Directiva Directiva 91/414/CEE . No es una promesa, es solo una intención.
Pero aunque sean productos recientemente aprobados, seguir teniendo en cuenta los principios anteriores.
(e) No olvidar nunca que son tanto o más importantes y efectivos los
métodos preventivos que los remedios, sean o no sean nocivos. Por ejemplo, acabo de leer un artículo en el que se habla de la enorme incidencia de Fusarium en los cultivos de albahaca que se realizan en Levante con fines comerciales. Pues resulta que la magnitud de este problema se debía a emplear bandejas para semilleros
recicladas y no desinfectadas. La desinfección o incluso el empleo de bandejas nuevas tendría un coste inferior a las pérdidas ocasionadas.
Y mientras los sectores de producción y comercialización de jardinería no se tomen en serio la sanidad vegetal, que no cuenten con mi dinero para comprar muchas nuevas plantas y substratos dudosos. He comprobado fehacientemente que la mayor parte de plagas y enfermedades que han aparecido en mi jardín han sido pagadas y transportadas por mí. Desde que me he vuelto tacaño, analítico y exigente a la hora de comprar tengo muchos menos problemas. Es decir, ya no tengo problemas nuevos, me quedan algunos de los antiguos.