¡¡¡qué fotos!!!aaayyyyss.. existe un lugar en los troooópicos donde el soool es un soool de veeerdaaaad, y a la sooombraaa de booosques exóootiiiicooos iiiimaaagiiínaate lo bien que se estáaaaa
Pandanus utilis con esas raíces aéreas, que lo apuntalan, me recuerda una bailarina de ballet clásico de puntillas ¡¡¡ : -S !!!!!
Pyrostigia...con razón lo de “espino de fuego”, esta cosido de frutos, menúo atracón se van a dar los pájaros.
De los cinco pisos bioclimáticos (cambios en el clima con la altura) existentes en la Península Iberica, sólo Granada posee en su territorio todos ellos. En ello radica, por tanto, la extraordinaria diversidad de climas y ecosistemas aquí y que van desde los bosques y matorrales costeros, suplantados desde muy antiguo por cultivos propios de regiones tropicales y que han dado lugar a q, turísticamente, se denomine a la costa granadina Costa Tropical, hasta los pastizales crioromediterráneos de Sierra Nevada, que muchas veces se han comparado a la vegetación de la tundra y que, aunque la relación sea mínima, nos hace ver las grandes diferencias existentes, debido a la altura, entre los dos ecosistemas mencionados y que hace posible que especies usualmente muy distanciadas entre ellas, convivan en nuestra provincia a menos de 40 km. de distancia.
Por eso, más de una vez se ha dicho que Granada es el lugar ideal para un situar Jardines Botánicos. Con tres superficies dedicadas a ello, una en la costa, otra en alguna de las mesetas interiores (Vega de Granada, Hoyas de Guadix y Baza) y una última de Sierra Nevada, se podrían cultivar casi todas las especies vegetales del mundo.
El ambiente litoral representa el dominio del piso bioclimático termomediterráneo.
La ocupación urbanística ha limitado la respresentación de los ecosistemas terrestres, hasta el punto de que en las zonas donde existe una vegetación tupida, esta es un matorral. Del encinar termófilo sólo quedan algunos pies aíslados de
encina. Otras especies arbóreas son el
algarrobo, y el
pino carrasco, aunq este último está más relacionado con el matorral que con el bosque.
Por otro lado en la provincia granadina existe un tránsito entre la vegetación de la costa almeriense, adaptada a unas condiciones muy secas, menores en general a 350mm., y la malagueña, donde las precipitaciones suelen ser superiores a 500-600 mm. Ello trae como consecuencia la existencia de especies propias de cada uno de estos territorios y se pone de manifiesto claramente en el matorral (maquis), quizá la comunidad más característica de la costa en la actualidad. Así, junto al
arto, propio del litoral almeriense, nos encontramos, en algunos enclaves más occidentales, húmedos, la
olivilla y el
boj de baleares, verdaderas reliquias del origen tirrénico.
Junto a las especies mencionadas, tipicamente costeras, existen en el matorral otras muy características del piso termomediterráneo, no necesariamente litoral. Es el ambiente natural del
acebuche, del
palmito, única palmacea europea, del
lentisco y de la
efedra. Son también muy típicas dos especies que se enredan en el matorral, la
zarzaparrilla del país y el
farolillo (Aristolochia baetica).
Mencion aparte merece otro arbusto, la
adelfa, que va ligado a suelos más húmedos, por lo que caracteriza los cauces de los ríos.
Es frecuente en este paisaje la presencia de tres especies que se han naturalizado en las costas mediterráneas y que, erróneamente, se las ha utilizado en folletos turísticos como propias, la
chumbera y la
pita, y una planta de origen tropical, el ricino.
Entre las especies de menor talla, el
espárrago espinoso, los
candilicos (Arisarum vulgare), la
cebolla albarrana, el llamativo
Limonium insignis y el
malvavisco marítimo. Con preferencia de por los suelos calcáreos, hay que añadir la
alhucema rizada o
cantueso dentado, la
hierba centella, el
lirio, la
siempreviva azul y la pequeña
violeta de tallos leñosos
En los roquedos tienen especial interés el
romero blanco, especie exclusiva de las paredes calizas y litorales de nuestra provincia. Otro endemismo del suereste de la península es
Lafuentea rotundifolia, mientras que la llamativa y original
Lapiedra martinezii es una bulbosa de los rellanos de rocas calizas del litoral del sureste español y norteafricano. Es en estos roquedos, sobre todo en exposiciones sombreadas, donde aparecen algunas comunidades liquénicas que, apuntualmente, pueden adquirir un gran desarrollo, manchando a la roca de blanco como si estuviese pintada. La especie dominante es
Dirina massiliensis, que, en algunos puntos próximos al mar, puede estar acompañada por
Roccella phycopsis, un liquen de talo gris y aspecto coraloide.
El
hinojo marino y el
Asteriscus maritimus, se encuentran, prácticamente, en todas las rocas y acantilados marinos del litoral peninsular, mientras que el pequeño helecho
Cosentinia vellea, es frecuente en hendiduras umbrosas, también del interior.
Las arenas marítimas son un biotopo muy específico ocupado por especies de amplia distribución, como la
azucena marina o de la virgen,
Pancratium maritimun, que es rara en nuestras playas donde son más frecuentes los chinarrales que los arenales. En el límite del oleaje, donde se acumulan los restos orgánicos arrojados al mar, son muy características algunas especies herbáceas como la amapola amarilla o del mar,
Glaucium favum y el rábano u oruga de mar,
Cakile marítima.
[img]http://www.infojardin.com/imagenes-subir/getimg/sistlitoralGrdre.JPG[img]
Recogido de la “Guía de los ecosistemas de la provincia de Granada”
Caja Provincial de Ahorros de Granada 1989. Equipo investigador: J. Molero Mesa- M. Casares Porcel- F. Pérez Raya- Mª R.González-Tejero García- E. García Martínez- J.A. Tinaut- J.A. Pleguezuelos. Dibujó las láminas R.Vega de Pedro.
En contraposición al clima cálido y húmedo del litoral la vida vegetal en alta montaña, en el piso oromediterráreno, tiene un aspecto rastrero, la forma almohadillada que presentan muchas plantas alpinas, es una de las mejores adaptaciones a la vida en alta montaña

Cabecera del valle del río Genil; arriba a la izquierda, los picos Alcazaba y Mulhacén, y a la derecha el cerro los Machos y el Veleta.
Adaptaciones a la vida en alta montaña

En la "gentiana" (Gentiana acaule), polinizada por insectos, la mayor parte del vegetal corresponde a la vistosa flor

Algunas plantas exponen sus flores a los primeros rayos del son en primavera, "taladrando" la delgada capa de nieve. En la foto "azafrán de Sierra Nevada" (Crocus nevadensis)

La polinización por el viento está muy extendida en las plantas alpinas, que suelen tener grandes estambres en situaciones muy expuestas. En la foto, la "estrella de las nieves" (Plantago nivalis)
Sacado de "Joyas Botánicas de Sierra Nevada". Gabriel Blanca. Editorial La Madraza.
un saludillo
