EL ARBOLITO NAVIDEÑO
En todas los lugares, la presencia del arbolito de Navidad es infaltable.
Su origen se remonta a las antiguas creencias de los germanos que adoraban al roble. Creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos pendiendo de las ramas de un árbol gigantesco llamado el "divino Idrasil" o el "dios Odín", al que le rendían culto cada año y se lo decoraba, porque se tenía como creencia que cuando un árbol perdía su follaje era porque los espíritus lo habían abandonado. Por ello, se lo adornaba con papeles, frutas, trozos de vidrio, y antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol para que los espíritus retornaran en la época primaveral. En torno al árbol cantaban y danzaban adorando a su dios.
Por cierto mi arbolito abeto sintetico Navideño
tiene hojitas de roble
, no danzo ni canto
pero para mi simboliza un ecuador tras el cual llegara la primavera tras dejar cocluso y cerrado , el ciclo del año anterior.
Germandas y Vikingadas
de Kalimerolandia
Con la posterior cristianización, el roble fue remplazo por el abeto, ya que al tener forma de triángulo personificaba a la Santísima Trinidad, con Dios Padre en la cima, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo ocupando ambos extremos inferiores. Según la leyenda, San Bonifacio, evangelizador de Alemania, derribó el árbol que representaba al dios Odín, y en el mismo lugar plantó un pino, símbolo del amor perenne de Dios y lo adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano: las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres; las velas representaban a Cristo como Salvador. Esta costumbre se difundió por toda Europa en la Edad Media y con las conquistas y migraciones llegó a América.
Con el perfeccionamiento de las técnicas industriales, se comenzó la fabricación de todo tipo de ornamentos, incluso de material plástico. También se lo decora con adornos en forma de bolitas, que en un principio fueron de vidrio. Esta costumbre tiene su origen en Bohenia, Alemania, hace más de doscientos años. Los "sopladores de vidrio" se entretenían realizando competencias para hacer la bola más grande y, entre juego y juego, éstas eran descartadas. Dicha circunstancia no pasó al olvido. Las mujeres, al rescatarlas, decidieron adornar las puertas de las casas. Se le dio el nombre de bola espiritual, ya que tenía como finalidad la de ahuyentar el mal de ojo. "Se explicó que su especial valor residía en su reflexión circular que hacía que el mal de ojo se viera reflejado en ellas cuando se intentaba introducir en las casas, lo cual resultaba intolerable". (Morris, 1993:121/22)
Las esferas, para la tradición cristiana, simbolizan las oraciones que hacemos durante el periodo de adviento: las azules son de arrepentimiento, las plateadas de agradecimiento, las doradas de alabanza y las rojas de petición.
Se acostumbra poner una estrella en la punta del pino, simbolizando la fe y se colocan adornos de diversas figuras, que representan las buenas acciones y sacrificios, los "regalos"" que le daremos a Jesús en la Navidad.
El juego de luces intermitentes es otro de los elementos decorativos. En un comienzo se habían utilizado velas. Según la antigua tradición pagana se celebra el nacimiento del dios sol en el Año Nuevo. La Iglesia, al transformar esta creencia, dijo que como "Cristo era la luz del mundo", la llama de la vela simbolizaba su influencia. Asimismo se sugería que la brillante luz de la vela simbolizaba a la Estrella de Belén.