Poda del árbolado de ciudades drásticas, ¿por qué? -
Muy buenas:
Sólo comentar un poco. Es cierto, las podas brutales son más baratas: Se hacen una vez cada cinco o seis años, con lo que una cuadrilla cubre mucha más superficie. Una poda correcta y su mantenimiento obligaría a tener muchísima gente trabajando y no salen gratis. (suena a justificación, pero no. Ya me gustaría trabajar en eso a mí).
Otra causa: La antigua mala cualificación del técnico y del operario. Aunque es algo que por fortuna se empieza a correjir, los empleados municipales de medioambiente y/o zonas verdes (que hace relativamente pocos años no existian) empiezan a ser "técnicos verdes", es decir, con carreras o conocimientos relativos al tema (agrícolas, forestales, biólogos, etc...) Otro tanto pasa con los operarios, que ya no son los ex-agricultores en paro inmigrados a la ciudad. En este apartado podemos incluir la manía de podar en forma de copa para dar más sombra y no estorbar a las construcciones.
Esta es otra: Se planta por que hay que tener árboles, pero no se sabe cual, ni como va a crecer. Y ni pensar en cortarlos (hay más protestas por apear un pie inadecuado que por podar mal uno adecuado). Cuántas veces se ven inmensos plátanos u olmos a menos de medio metro de las casas...
Una lanza a favor de la plataforma: evita la trepa, es más segura y se puede podar cuidadosamente con ella. Por suerte, ahora se hacen o se empiezan a hacer parches de malas podas anteriores (mejor arreglarlo que seguir haciéndolo mal). Volvemos a lo mismo: es más trabajoso, lleva más tiempo y cuesta más. Y los presupuestos son los presupuestos (el año que viene no trabajaré en la campaña de medioambiente, por los malditos presupuestos: no hay campaña)
Hablando de mi ciudad (Madrid) y de mi barrio (Chamartín) os diré que se nota que empiezan a podar con más cabeza, y por fín se han decidido a la sustitución de pies muertos o peligrosos (tanto moribundos como realmente mal formados) por otras especies más adecuadas. Aunque a veces metenla pata y ponen árboles como el Carpinus betulus a pleno sol y con escaso mantenimiento (un único riego al plantarlo y ya está, que el agua es sagrada, aunque sea "reciclada"). Al pasar el verano no quedaba ni uno de los treinta que plantaron.
En fín, que poco a poco parece que va mejorando la cosa. Seamos positivos.
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