Víctor-Romeral,
Has puesto un magnífico ejemplo de lo que sucede cuando el problema es relativamente pequeño.
A tí, a mí y a todos nos gustaría que nuestras plantas no tuvieran ni el más mínimo problema. Ni un solo pulgón, por ejemplo. Pero, en interés propio y en el de todas las demás personas estamos obligados a limitar nuestras actuaciones al mínimo imprescindible. aprendiendo a aceptar y convivir con los problemas pequeños.
Se define el estado de plaga cuando los destrozos son superiores a un límite máximo aceptable. ¿Quién y cómo se define este límite? Éste es el verdadero problema porque mucho me temo que lo que pueda ser aceptable para unos en unas ocasiones puede no serlo para otros en otras.
Para mí, el estado de plaga puede justificar el empleo de fitosanitarios. En casos de menor incidencia no hay que dejar llevarse por el alarmismo y conformarse con métodos preventivos consistentes en buenas prácticas.
Claro que todo resulta bastante subjetivo.
Pero por ejemplo, si uno entiende el inglés y se pasea por la página de la Royal Horticultural Society o visita personalmente los Kew Gardens verá que recomiendan precisamente eso. Y en Kew Gardens uno puede verse decepcionado al reconocer ataques de insectos o enfermedades que no son controlados y que quizás uno mismo ya hubiera caído en la tentación de sacar toda la artillería.
Lo que he comprobado es que desde que apenas empleo insecticida la intensidad de problemas con pulgones y moscas blancas ha decrecido. Y tengo cantidad de productos muriéndose de risa en la estantería de modo que no es por no disponer de ellos.
Ahora bien, cuando viene una invasión seria actúo sin contemplaciones
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Para recortar el romero y conservar las arañas lo que yo haría es dejar los recortes en el suelo y ellas solas se marcharán.